Detector térmico certificado EN54-5 clase A2 con protección IP65 para instalación en entornos industriales, cocinas profesionales y zonas con alta humedad. Activación termovelocimétrica a 57°C, ideal para espacios donde los detectores ópticos de humo generan falsas alarmas por polvo, vapor o partículas en suspensión.
El detector térmico TMP2-D-A2-S-1-A representa una solución profesional de detección de incendios para entornos donde las condiciones ambientales dificultan el uso de detectores convencionales de humo. Con certificación EN54-5 clase A2 y protección IP65, este dispositivo garantiza una detección fiable en instalaciones industriales, cocinas comerciales, aparcamientos, almacenes logísticos y espacios con presencia constante de humedad o partículas.
La tecnología termovelocimétrica del TMP2-D-A2-S-1-A combina dos principios de detección: temperatura fija y velocidad de incremento térmico. El dispositivo activa la alarma cuando la temperatura ambiente alcanza los 57°C o cuando detecta una elevación brusca que indique un conato de incendio, proporcionando así una respuesta rápida ante situaciones de riesgo real sin generar falsas alarmas por cambios térmicos graduales propios de procesos industriales.
Características técnicas del detector térmico IP65
El grado de protección IP65 garantiza resistencia total contra el polvo y protección contra chorros de agua desde cualquier dirección, cumpliendo con los requisitos del Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios (RIPCI) para zonas clasificadas como húmedas o con presencia de agentes contaminantes. El rango de temperatura de trabajo oscila entre -20°C y +80°C, permitiendo su instalación en cámaras frigoríficas, salas de calderas o espacios exteriores cubiertos.
La clase A2 según normativa EN54-5 define un rango de activación entre 54°C y 65°C, posicionando este detector como óptimo para áreas con temperatura ambiente elevada pero controlada. Su construcción robusta en materiales resistentes a la corrosión asegura durabilidad en entornos químicamente agresivos, reduciendo los costes de mantenimiento preventivo y sustitución.
Aplicaciones profesionales en sistemas contra incendios
Este detector térmico resulta imprescindible en cocinas industriales y restauración colectiva, donde el vapor, las grasas en suspensión y los cambios bruscos de temperatura hacen inviables los detectores ópticos. En talleres mecánicos, fábricas con procesos de soldadura o carpinterías, el TMP2-D-A2-S-1-A evita las interrupciones operativas causadas por falsas alarmas, manteniendo la protección efectiva contra incendios reales.
Las instalaciones de lavado de vehículos, spas, balnearios y vestuarios colectivos se benefician de su estanqueidad IP65, operando sin degradación en ambientes con humedad relativa superior al 95%. En aparcamientos subterráneos y túneles, donde los gases de combustión y las partículas diésel saturarían rápidamente un detector iónico, la detección térmica proporciona fiabilidad a largo plazo.
Cumplimiento normativo y certificaciones
El detector cumple íntegramente con la norma europea EN54-5 sobre detectores térmicos puntuales, requisito obligatorio según el CTE DB-SI y el RIPCI para sistemas conectados a centrales de detección analógicas o convencionales. El marcado CE garantiza la conformidad con la Directiva de Productos de Construcción (CPR), facilitando la aceptación por parte de organismos de control autorizados (OCA) en proyectos sujetos a inspección.
Para empresas instaladoras y mantenedoras registradas en el Registro de Empresas de Seguridad Industrial, este modelo simplifica el diseño de instalaciones mixtas donde conviven detectores ópticos en oficinas y térmicos en zonas de riesgo especial. La compatibilidad con bases estándar facilita la integración en sistemas existentes, optimizando tiempos de instalación y reduciendo el stock de componentes auxiliares.
La selección del TMP2-D-A2-S-1-A responde a criterios técnicos rigurosos en proyectos donde la fiabilidad del sistema de detección no admite compromisos. Su relación prestaciones-durabilidad lo convierte en la opción preferente para instaladores profesionales que buscan minimizar revisiones correctivas y garantizar el cumplimiento normativo durante toda la vida útil de la instalación contra incendios.