Detector de monóxido de carbono analógico MAX MI-PSE-S2I con tecnología electroquímica de alta precisión. Diseñado para integrarse en sistemas inteligentes direccionables, cumple con la normativa EN 54-26 y ofrece detección temprana de CO en instalaciones profesionales, aparcamientos, salas de calderas y espacios con riesgo de intoxicación.
El detector de monóxido de carbono MAX MI-PSE-S2I representa la solución profesional para la detección temprana de CO en instalaciones críticas. Este dispositivo analógico utiliza tecnología electroquímica avanzada que garantiza una respuesta rápida y fiable ante la presencia de este gas tóxico e inodoro, responsable de numerosas intoxicaciones en espacios cerrados.
Desarrollado específicamente para integrarse en centrales de detección de incendios inteligentes, el MI-PSE-S2I ofrece comunicación bidireccional que permite supervisión continua del estado del sensor, niveles de concentración en tiempo real y diagnóstico remoto. Su diseño en color blanco facilita la integración estética en cualquier entorno profesional.
El sensor electroquímico incorporado proporciona una sensibilidad calibrada según los requisitos de la norma EN 54-26, específica para detectores de monóxido de carbono en sistemas de detección y alarma de incendios. Este detector analógico transmite información precisa sobre la concentración de CO detectada, permitiendo a la central establecer umbrales de pre-alarma y alarma configurables según las necesidades de cada instalación.
La tecnología analógica del MI-PSE-S2I minimiza las falsas alarmas mediante algoritmos de procesamiento que distinguen entre variaciones normales de fondo y concentraciones peligrosas de monóxido de carbono. Su protocolo de comunicación inteligente permite que la central realice compensación automática de deriva del sensor, extendiendo significativamente la vida útil operativa del dispositivo.
Este detector está especialmente indicado para aparcamientos subterráneos, donde los vehículos generan emisiones de CO que pueden alcanzar niveles peligrosos. Según el Código Técnico de la Edificación (CTE) y el Reglamento de Instalaciones de Protección contra Incendios (RIPCI), estos espacios requieren sistemas de detección de monóxido de carbono que activen la ventilación forzada antes de que las concentraciones alcancen niveles tóxicos.
Otras aplicaciones críticas incluyen salas de calderas, cocinas industriales, zonas de carga de baterías, túneles, espacios con grupos electrógenos y cualquier área donde la combustión incompleta pueda generar CO. En instalaciones hoteleras, hospitales y residencias, el MI-PSE-S2I contribuye a cumplir con los requisitos de seguridad establecidos en la normativa autonómica y local.
A diferencia de los detectores convencionales, el sistema analógico del MAX MI-PSE-S2I permite identificar con precisión la ubicación exacta del detector en alarma dentro de la instalación. Esta capacidad de direccionamiento individual resulta fundamental en grandes superficies, facilitando la localización rápida del foco de emisión de CO y reduciendo los tiempos de respuesta del personal de mantenimiento.
La comunicación continua con la central posibilita la supervisión del estado operativo del sensor, alertando sobre necesidades de mantenimiento preventivo, fallos de comunicación o fin de vida útil del elemento sensor. Esta funcionalidad de autodiagnóstico garantiza que el sistema de detección mantiene su capacidad operativa en todo momento, cumpliendo con los requisitos de las inspecciones periódicas establecidas por las empresas mantenedoras autorizadas.
La instalación del detector MI-PSE-S2I debe realizarse por instaladores certificados según el RIPCI, siguiendo las recomendaciones del fabricante MAX respecto a alturas de montaje, separación entre detectores y ubicación respecto a puntos de ventilación. El dispositivo se monta sobre base estándar, facilitando las operaciones de sustitución durante el mantenimiento programado.
El mantenimiento trimestral debe incluir verificación visual del estado del detector, limpieza de la cámara de medición y comprobación de la comunicación con la central. Anualmente, se recomienda realizar pruebas funcionales con gas de calibración certificado para verificar la respuesta del sensor según los umbrales programados. La vida útil típica del sensor electroquímico oscila entre 5 y 7 años, dependiendo de las condiciones ambientales de la instalación.
El detector MAX MI-PSE-S2I constituye una inversión en seguridad que protege vidas y cumple con la legislación vigente en materia de prevención de riesgos laborales y protección contra incendios, siendo la elección preferida por ingenierías, instaladores profesionales y empresas de mantenimiento especializadas en sistemas de seguridad.