Aquí están los detectores que se montan en una instalación de detección de incendios: ópticos de humo, térmicos y termovelocimétricos, multisensores óptico-térmico-CO, en versión convencional y analógica direccionable, con y sin aislador de cortocircuito. Para instaladores, mantenedores y responsables de mantenimiento de naves, hoteles, oficinas, garajes y comunidades, y también para quien busca un detector de humos para casa.
Fabricantes: Cofem · HOCHIKI · DMTECH · ADVANCED · JADE BIRD · WIZMART · TECNOFIRE
El detector óptico de humo responde a fuegos lentos con humo visible: oficinas, pasillos, habitaciones, almacenes de material combustible. El detector térmico o termovelocimétrico no ve el humo, reacciona a la temperatura, y es el que hay que pedir en cocinas, salas de calderas, garajes o zonas con polvo, vapor o humo de proceso donde un óptico daría falsas alarmas. Si necesitas cubrir ambos escenarios en el mismo punto, ve directo al multisensor óptico-térmico, y al óptico-térmico-CO cuando además interese detectar combustión incompleta.
El detector tiene que ser compatible con la central que ya está instalada. En sistemas convencionales, el detector se reparte por zonas y la central te indica el bucle, no el punto exacto: sale más barato y encaja en instalaciones pequeñas. En analógico direccionable, cada sensor lleva su dirección y la central identifica el detector concreto, con tratamiento algorítmico de la señal y compensación de suciedad. Si el sistema es de una gama concreta —por ejemplo A30X o A50 de Cofem— pide sensores de esa misma gama y su base.
En lazo direccionable, un cortocircuito en el cable puede dejar sin comunicación a todo un tramo. Los modelos con aislador integrado —los A50SI, A50SHI, A50HI o A50SHCOI de Cofem, o los detectores con aislador de la serie IQ8 de ESSER— seccionan la avería y mantienen operativo el resto del lazo. Es la opción recomendable en lazos largos, en edificios con sectorización estricta y siempre que la propiedad no pueda permitirse perder cobertura completa por un solo daño en la línea.
Los detectores térmicos se piden por clase y umbral. Un estático de 57 °C (clase A2S) es el habitual en interiores sin fuentes de calor; 72 °C y 87 °C se usan donde la temperatura ambiente ya es alta —cubiertas, cuartos técnicos, cocinas—; y los de 90 °C con LED de alarma, como el DT657L de Kidde Commercial, para puntos con calor de proceso. Los termovelocimétricos, con doble termistor y algoritmo de velocidad de aumento, disparan antes ante subidas rápidas de temperatura sin esperar al umbral fijo.
Para muelles de carga, aparcamientos abiertos, cámaras frigoríficas o cubiertas, el grado de protección manda. Los térmicos convencionales de intemperie IP67 con base, disponibles en 57, 72 y 87 °C, aguantan condensación y agua proyectada; un IP54 de interior no vale ahí. Comprueba también la altura máxima de montaje admitida —en multisensores suele estar en torno a 12 m— y el rango de tensión de trabajo del detector, que en muchos convencionales va de 9 a 33 Vdc.
Casi todos los detectores profesionales se suministran sin base: el cuerpo se pide aparte de la base de conexión, y esta debe ser la de la serie correspondiente. Antes de cerrar el pedido, cuenta una base por detector. Si el sensor queda oculto —falso techo, conducto, cámara técnica— pide un modelo con salida de piloto remoto, como los analógicos de la Serie 2000 de Kidde Commercial, para poder señalizar la alarma en un punto visible del pasillo.
Cuando hay que dar alarma local sin tirar una línea de sirenas nueva, existen detectores analógicos con sirena integrada de hasta 92 dB(A), mensajes de voz y flash de 360°, del tipo IQ8Quad O2T. Son útiles en reformas, plantas de habitaciones y zonas donde la evacuación se gestiona por sectores. Consulta si tu central admite el control de estos dispositivos en lazo antes de pedirlos, porque el aviso acústico se comanda desde el propio bucle.
En vivienda particular no existe con carácter general la obligación que sí hay en edificios de uso público o industrial, donde la instalación de detección viene impuesta por el proyecto y la normativa aplicable. Aun así, un detector de humos autónomo con batería es lo más barato que se puede montar en una casa, y es el equipo que se usa en servicios de teleasistencia para personas mayores. Si buscas cubrir un local comercial, la vía correcta es un sistema con central, no detectores autónomos.
En protección contra incendios no nos limitamos a vender: desde 1993 instalamos, mantenemos y certificamos sistemas de detección en Asturias. Eso incluye el diseño de zonas y lazos, el montaje de detectores y bases, la puesta en marcha con la central, las revisiones periódicas y la documentación del sistema. Si eres instalador o integrador y solo necesitas material, dinos qué central tienes y te confirmamos qué sensores y bases son compatibles.
Parte de estos detectores están en stock y otra parte se fabrica bajo pedido, según fabricante y referencia. Si tienes dudas sobre la disponibilidad de un modelo concreto, escríbenos por email antes de cursar el pedido y te lo confirmamos. No aplicamos pedido mínimo, así que puedes pedir un solo detector o el material de un lazo completo. Y si no tienes claro qué sensor, umbral o base te corresponde, consúltanos antes de comprar: asesoramos cualquier duda técnica previa.
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