El aislador galvánico AIS-GALD1 permite la conexión segura de sensores y pulsadores convencionales de detección de incendios en instalaciones con atmósferas explosivas certificadas ATEX. Diseñado con seguridad intrínseca EEx ia, garantiza el aislamiento galvánico necesario entre la zona clasificada y el área segura donde se ubica la central de detección.
El aislador galvánico AIS-GALD1 es un componente esencial para instalaciones de detección de incendios en entornos industriales con presencia de atmósferas potencialmente explosivas. Este dispositivo permite integrar sensores y pulsadores convencionales en zonas clasificadas ATEX, manteniendo la certificación de seguridad intrínseca EEx ia requerida por la normativa europea.
El aislador galvánico se instala obligatoriamente en zona segura, fuera del área clasificada como explosiva, actuando como interfaz de protección entre los dispositivos de campo ubicados en zona peligrosa y la central de detección de incendios situada en zona segura. Su función principal es proporcionar aislamiento eléctrico completo, limitando la energía que puede llegar a la zona ATEX y evitando que cualquier fallo eléctrico en la central pueda generar una chispa o calentamiento peligroso en el área clasificada.
El AIS-GALD1 resulta imprescindible en sectores como refinerías, plantas petroquímicas, instalaciones de almacenamiento de gases inflamables, industrias farmacéuticas, molinos de grano, plantas de tratamiento de residuos y cualquier entorno donde exista riesgo de formación de atmósferas explosivas por presencia de gases, vapores o polvos combustibles. En estos entornos, la normativa ATEX (Directivas 2014/34/UE y 99/92/CE) exige que todos los equipos eléctricos instalados en zonas clasificadas cumplan con requisitos específicos de seguridad.
Los instaladores de sistemas de protección contra incendios que trabajan en este tipo de instalaciones deben considerar que, aunque los detectores y pulsadores convencionales estándar no disponen de certificación ATEX, mediante el uso del aislador galvánico AIS-GALD1 pueden integrarse de forma segura y conforme a normativa. El aislador limita los parámetros eléctricos (tensión, corriente y potencia) a valores seguros que no pueden provocar ignición incluso en caso de fallo o cortocircuito.
Con un peso de 130 gramos, el AIS-GALD1 presenta un diseño compacto que facilita su instalación en cuadros o cajas de conexiones situadas en el límite entre zona clasificada y zona segura. Su construcción robusta garantiza fiabilidad a largo plazo en entornos industriales exigentes.
La certificación de seguridad intrínseca EEx ia representa el nivel más alto de protección en la clasificación ATEX, permitiendo su uso incluso en zonas 0, 1 y 2 para gases, y zonas 20, 21 y 22 para polvos combustibles. Este nivel de certificación asegura que el equipo es incapaz de liberar suficiente energía eléctrica o térmica para causar ignición, tanto en condiciones normales de funcionamiento como en caso de doble fallo.
La instalación debe realizarse conforme a la norma UNE-EN 60079-14 sobre instalaciones eléctricas en emplazamientos con riesgo de explosión, y siguiendo las especificaciones del fabricante de la central de detección de incendios. Es fundamental que el instalador verifique la compatibilidad entre los parámetros eléctricos del aislador galvánico, los detectores de campo y la central de incendios, comprobando que se cumplen las condiciones de seguridad intrínseca en toda la cadena.
El AIS-GALD1 se integra en bucles convencionales de detección de incendios, permitiendo que la central monitorice el estado de los detectores y pulsadores ubicados en zona ATEX mediante tecnología convencional de dos hilos. Cada aislador galvánico protege un dispositivo o un pequeño grupo de dispositivos, dependiendo de los parámetros eléctricos certificados.
Para empresas de mantenimiento de instalaciones de protección contra incendios, la presencia de aisladores galvánicos en la instalación requiere verificaciones específicas durante las inspecciones periódicas establecidas en el Reglamento de Instalaciones de Protección contra Incendios (RIPCI). Debe comprobarse la integridad de las conexiones, el estado de los bornes y la ausencia de daños en las envolventes que pudieran comprometer la protección IP requerida.
La documentación técnica de la instalación debe incluir los certificados ATEX correspondientes, los esquemas de conexionado que demuestren el cumplimiento de los requisitos de seguridad intrínseca, y el cálculo de los parámetros eléctricos de todo el circuito protegido. Esta documentación es imprescindible para superar las inspecciones de organismos de control autorizados y para garantizar la validez de las pólizas de seguro en instalaciones industriales de alto riesgo.